domingo, 29 de octubre de 2017

Una inmigrante indocumentada de 10 años con parálisis cerebral, detenida para ser deportada por EE UU

 
Publica "El País":

Las autoridades estadounidenses detuvieron esta semana en Texas a una chica de 10 años con parálisis cerebral tras conocer que era una inmigrante indocumentada. La ambulancia que transportaba a Rosa María Hernández, mexicana, fue parada por la policía fronteriza cuando se dirigía a un hospital para ser operada de la vesícula biliar. La joven permanece aislada de su familia en un centro de detención en San Antonio.

Rosa María llegó a Estados Unidos de mano de sus padres, también indocumentados, a los tres meses de edad. La familia reside en Laredo (Texas). En la madrugada del martes, sus complicaciones médicas obligaron a sus doctores a trasladarla a la ciudad de Corpus Christi, unos 230 kilómetros al este, para ser operada. Durante el trayecto, una patrulla de la policía fronteriza detuvo la ambulancia y tras conocer que era una persona indocumentada, siguieron el vehículo hasta el hospital Driscoll’s Children. Tras esperar en la puerta de la habitación de Rosa María a que fuera atendida, los agentes la trasladaron a un centro de menores indocumentados para procesar su deportación.

Desde el miércoles permanece ahí sola. Sus médicos han solicitado a las autoridades que la devuelvan a su familia por motivos de salud. Por el momento las autoridades estadounidenses no consideran liberarla. Rosa María podría estar semanas detenida hasta que su salida del país sea procesada. El representante demócrata de Laredo, Henry Cuellar, está presionando, junto con numerosos abogados y activistas, en favor de la salida de la joven. “Las fuerzas fronterizas tienen un deber enorme de proteger nuestro país pero deberíamos estar utilizando nuestros recursos para enfocarnos en amenazas mayores”, afirmó Cuellar.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las autoridades federales han aumentado en un 40% las detenciones a inmigrantes indocumentados. Estas también han incluido a menores de edad, pero normalmente son jóvenes vinculados a actividades criminales o delitos. El caso de Rosa María es inusual: lleva casi su vida entera como residente en el país y además padece una enfermedad de seria gravedad.
 
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