Leemos en "La Nación":
La crisis económica en ese país está haciendo estragos, sobre todo en la
preparación olímpica para Río 2016; pero el fútbol de las distintas
categorías también sufre, más allá de la clasificación para los cuartos
de final luego del resonante triunfo ante Uruguay
Cada mañana, el venezolano Elías Malavé toma su viejo
arco, se carga a la cintura un puñado de flechas raídas y empieza a
entrenarse solo en un descampado de un complejo deportivo en la calurosa
ciudad de Maracay, al centro del país. Tras cinco horas disparando sin
supervisión, entrenador, ni equipamiento adecuado, vuelve a casa a pie
para cuidar a su hijo de dos años mientras prepara el entrenamiento del
día siguiente.
Esta
podría ser la rutina de cualquier deportista amateur, pero no debería
ser la de Malavé, múltiple campeón nacional de tiro con arco y uno de
los primeros venezolanos en lograr su clasificación a los Juegos
Olímpicos de Río 2016 hace ya casi un año. La crisis económica que azota
a Venezuela ha obligado al Estado a recortar las vitales divisas para
los atletas de alto rendimiento, incluidos varios de los 70 clasificados
a Río quienes, como Malavé, se entrenan solos, sin implementos
apropiados y hasta se han visto en la necesidad de hacer colectas para
costearse gastos.
"La respuesta siempre es la misma: 'no hay
dinero'", se lamentó el arquero de 26 años que estuvo a punto de colarse
entre los ocho mejores en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, sus
primeros Juegos Olímpicos. "Pensé que iba a cambiar después de conseguir
un cupo olímpico, pero no, nada cambió", agregó en un alto de su
entrenamiento donde confesó que un compañero karateca le regaló
suplementos vitamínicos porque él no ha recibido los necesarios.
Desde
que se clasificó a Río 2016, en julio del año pasado, Malavé se ha
perdido el test olímpico -para probar las instalaciones del Sambódromo-,
un mundial en Las Vegas y varios campamentos con su entrenador, el ruso
Alexander Kirillov, a quien vio recién a mediados de mayo tras siete
meses de contactos por correo electrónico. "Por dejar de ver a mi
entrenador un mes, no va a pasar nada, pero siete meses ya es demasiado.
Ningún atleta de alto rendimiento pasa siete meses sin ver a su
entrenador", se quejó.
La Federación Venezolana de Tiro con Arco
(Feveta) y el Comité Olímpico Venezolano (COV) no quisieron dar
declaraciones para este reportaje. El presidente Nicolás Maduro, por su
parte, sostiene que durante sus tres años de gestión y los 14 años
previos de Hugo Chávez se ha apoyado como nunca al deporte en Venezuela
labrando una "generación de oro".
A fines de marzo, por ejemplo, Maduro
le entregó un sedán cero kilómetros y 150.000 bolívares -siete veces más
que la beca mensual de Malavé- a Yulimar Rojas, campeona mundial de
salto triple bajo techo. La atleta, de apenas 20 años, acudió al Palacio
de Miraflores para recibir el homenaje y celebró con el puño derecho en
alto, a la usanza de los socialistas.
"En
medio de las dificultades, un apoyo", dijo Maduro henchido de orgullo.
"Esta generación de oro, que cada vez crece más, (...) impresiona a
Venezuela y ya impresiona al mundo". Pero para Malavé la realidad ha
sido distinta: recién hace unos días su federación le entregó un nuevo
arco para reemplazar el que usaba desde Londres 2012, aun cuando las
normas de ese deporte sugieren cambiarlo, por lo menos, una vez al año.
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