sábado, 11 de junio de 2016

Venezuela apuesta fuerte al Arco Minero para detener la arremetida de las calificadoras


Leemos en "RT.com":

Según las calificadoras: es el peor país del mundo. La "Santísima Trinidad" financiera conformada por Moody's, S&P y Fitchs -la misma que se hizo de la vista gorda con los responsables de la crisis económica de 2009- asegura que el riesgo para la inversión en Venezuela está por encima de naciones declaradas en default como Grecia, o que viven un conflicto armado como Siria o que padecen las condiciones de conflictividad social y política del África Subsahariana.

Como consecuencia de esa calificación, el gobierno venezolano se ha visto obligado a cancelar 25% de interés anual por encima de lo que pagan los bonos del tesoro de los Estados Unidos, en medio de una crisis económica generada por la caída sostenida de los precios del petróleo, principal fuente de divisas de un país monoproductor de hidrocarburos y altamente dependiente de las importaciones de bienes terminados. Sin embargo, jamás ha caído en impago.

"Venezuela está bajo un ataque severo de limitación de endeudamiento externo porque los indicadores de riesgo del país han impedido que acudamos a otras fuentes de fondos, que tengamos dinero fresco", explica el analista económico, investigador y articulista Luis Gavazut.
La situación, suficientemente compleja para las finanzas de la nación, se agrava con la crisis económica y el conflicto político alentado por la oposición y la burguesía nacional para intentar desestabilizar al gobierno chavista.

En enero de este año, el Ejecutivo tuvo que hacer un anuncio estremecedor: el país había recibido menos de 77 millones de dólares por concepto de renta petrolera, mientras que en el mismo mes de 2010 se percibieron más de 3,3 millones. Una caída de 4.200% en el ingreso.

Semanas más tarde, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció la activación de un proyecto para diversificar las fuentes de divisas: el arco minero del Orinoco. La decisión reavivó el debate nacional sobre el impacto ambiental de la decisión, su factibilidad técnica, las condiciones de la inversión extranjera y, por supuesto, la pugna de la oposición para ganar saldo político en medio de la coyuntura económica.

El Dorado está en el Orinoco

Si multiplica por tres la extensión territorial de Dinamarca, se hará una idea de la proporción. Pero esto no es Europa, es el arco minero del Orinoco: un vasto territorio de 111.843,70 kilómetros al sur oriente de Venezuela que comprende los estados Bolívar, Amazonas y parte de Delta Amacuro. Allí, probablemente, estén las segundas reservas mundiales de oro del mundo, superadas sólo por las 8.133,5 toneladas que posee Estados Unidos.

Pero la certificación de esa reserva aurífera, anunciada en febrero por el ministro de Petróleo, Eulogio del Pino, no será inmediata. El proceso depende de la empresa Gold Reserve, expulsada de Venezuela en 2009 por decisión del entonces presidente Hugo Chávez, quien decidió no renovar la concesión para la explotación de las minas Las Brisas, en el estado Bolívar. 

La trasnacional canadiense solicitó un arbitraje en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), que falló a su favor, pero el país suramericano aún no había procedido al pago de los más de 700 millones de dólares.

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