Publica "Amnistía Internacional":
El Hospital de Niños J.M. de los Ríos en Caracas, que en otro tiempo
fue motivo de orgullo como modelo de asistencia pediátrica en Venezuela,
hoy es un trágico símbolo de la crisis que está arrasando este país de
América del Sur.
La mitad del gigantesco edificio se está derrumbando, las paredes se
tambalean, los suelos se inundan y las habitaciones están tan
deterioradas que ya no se utilizan.
En la mitad que continúa en funcionamiento, cientos de niños reciben
tratamiento. Pero escasean tanto los medicamentos como las provisiones
médicas básicas, y las madres de los niños ya han renunciado a pedirlos.
Lo que hacen es ir de farmacia en farmacia tratando de conseguir
pañales y medicamentos vitales, cuyo suministro está sometido a un
racionamiento muy estricto por las autoridades.
“Los compartiremos”, afirma Aynelis mientras sostiene un pequeño
frasco del medicamento que impide que su hija Arianyenis sufra terribles
ataques. Los diez frascos que contiene la caja que ha traído un
voluntario no bastan para cubrir las necesidades de los cuatro niños que
comparten esta diminuta habitación del hospital.
Arianyenis, que tiene cuatro años de edad pero aparenta tener mucho
menos, duerme en una cama en un rincón. Su madre tuvo que traerlo todo,
desde sábanas hasta pañales y papel higiénico, ya que lo único que puede
ofrecer el hospital es personal médico; nada más. La habitación está
abarrotada y no dispone de aire acondicionado, pero una colección de
ositos de peluche distrae a la pequeña del calor y la humedad de
Caracas.
Aynelis está acostumbrada a abrirse camino entre problemas. El frasco
de medicamento que ha conseguido resuelve uno de ellos. El siguiente
problema es conseguir tizanidina, un medicamento que ayuda a combatir la
rigidez de las piernas de su hija.
https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/06/venezuela-in-intensive-care/

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