Encontramos en el diario "La Vanguardia":
La crisis venezolana entra en una nueva fase de
tensión, mientras el chavismo se radicaliza para evitar la convocatoria
de un referéndum constitucional que ponga fin al mandato del presidente
Nicolás Maduro, impulsado por la oposición. El choque de trenes
entre el régimen bolivariano y sus adversarios, aunado al enorme
descontento popular por la aguda escasez de productos básicos, la
inflación más alta del mundo y los cortes cotidianos de luz y agua,
podría derivar en un estallido social de consecuencias imprevisibles.
Ese es el pronóstico de los servicios de inteligencia de Estados Unidos,
que advierten de un inminente colapso económico y una explosión popular
en las calles.
Las opciones del oficialismo se reducen día a día, ante una
progresiva caída de los ingresos por exportación de crudo –Venezuela
atesora las mayores reservas de petróleo del mundo–, que le obliga a
reducir importaciones para cubrir el servicio de la deuda externa. No
obstante, el Gobierno atribuye la crisis a la “guerra económica” que
libran en su contra empresarios y fuerzas de la derecha nacional e
internacional.
“No estamos apoyando a nadie en particular”, dijeron
fuentes de la inteligencia estadounidense, para luego agregar que el
interés de Washington es evitar “una debacle económica y violencia
social” en Venezuela. En tanto, las fuerzas antichavistas llamaron a sus
partidarios a marchar mañana en Caracas para exigir a las autoridades
electorales que convoquen la consulta popular.
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